Querida mamá si sientes que estás dando demasiado de ti...
- Diana | Fundadora IDBN | Especialista en Neuroeducación

- 9 feb 2023
- 5 Min. de lectura
Puede que sientas que estás esforzándote demasiado o que te estás descuidando por cuidar tanto de otros, cualquiera que sea tu caso recuerda: Nada de lo qué haces para el Señor es una pérdida de tiempo o de esfuerzo.
Dar tus segundos, horas, días, meses y años para cuidar, enseñar y amar a tu familia no es un problema, pero parece que cuando eliges vivir así vas luchando contra la corriente. Surgen opiniones que te hacen dudar de lo que estás haciendo, de cómo lo estás haciendo, de si es lo mejor que puedes hacer para ellos y sobre todo para ti.

Cuando platico con otras mamás que están acostumbradas a llevar a sus hijos a la escuela tradicional suelen preguntarme con sorpresa: “¿Y en serio te gusta estar con tus hijos todo el día?” Me gustaría preguntarles “¿Y por qué a ti no?”
Estamos diseñadas para que a través de la maternidad y el apego sano podamos ser felices.
Cuando Dios puso a tu pequeño en tu vientre una de las sustancias que tu cuerpo empezó a liberar más intensamente fue la oxítocina, también conocida como la hormona de la felicidad.
Cuando tu hijo nació y lo amamantaste, ese lazo especial que se creó entre los dos ayudó a liberar altas cantidades de oxitocina- de nuevo- la hormona de la felicidad.
Cuando tu abrazas a tu hijo, juegas con el, se hacen cosquillas ¿que crees qué pasa? ¡Exacto! Se vuelve a incrementar el nivel de oxitocina, tanto en ellos como en ti. En otras palabras, estar con nuestros hijos nos puede hacer felices. Pero en la cultura en la que vivimos el foco deberías ser tu, no ellos, deberías preocuparte por ti, no por ellos. En esta cultura la felicidad depende de ti, de tu capacidad y de tu voluntad. Pero eso no es cierto.
Es fácil desmentir esa idea falsa, no solo a través de la Biblia, sino a través de la ciencia. No mamá, no fuiste creada para ti misma, no fuimos colocadas en este mundo para que tú seas el foco y para vivir para nuestros deleites.
Estás diseñada para vivir para otros y eso está bien. Jesús nos enseña: el que quiera ser mayor en el reino de los cielos deberá ser el más pequeño, el servidor en todo.
Mientras más humildemente sirvamos a los demás, más grandes seremos. Para ser grande hay que servir a los demás... Mateo 23:11 NBV
Jesús mismo, el hijo de Dios vivió para otros, vivió y murió por nosotros ¿porque dejamos que la cultura de este mundo nos haga creer que seremos infelices si vivimos para nuestros hijos, para nuestras familias, para nuestra iglesia? ¿Porque pensar que nosotras somos más importantes que Cristo mismo? ¿Acaso nosotras como creación de Dios tenemos más derechos que el mismo Creador?
Madurar tiene que ver con abrazar la realidad. A veces nos convertimos en mamás inmaduras y nos aferramos a una fantasía creada por la ilusión. Anhelamos vidas de descanso y relajación, sin responsabilidades ni obligaciones, sin cansancio, sin esfuerzo.
Pero si vamos tras una vida así estamos en riesgo de tener un corazón amargo cuando nuestros hijos nos necesitan, de contestar mal cuando nos piden ayuda, de desaprovechar el tiempo que tenemos con ellos y despreciar los momentos que podrían ser los más especiales. Estaríamos en riesgo de despertar un día dándonos cuenta que no pudimos sembrar algo bueno en ellos y que dejamos pasar el tiempo que Dios nos había dado para disfrutarlos y ser felices con ellos. Estaríamos en riesgo de de perder nuestro propósito como mamás.
Porque querida mamá tú tienes un propósito más grande que tú misma: formar a tus hijos para la eternidad.
Tienes un propósito más grande que tú misma: formar a tus hijos para la eternidad
Tú tienes un llamado más grande que el de cualquier otro trabajo: enseñarle a tus hijos a diferenciar el bien del mal, a amar a Dios, a ser hombres y mujeres que reflejen su luz.
Permitamos que nuestro corazón y nuestra mente maduren. La vida no se trata del descanso, ni de luchar por alcanzar un estado de vacaciones perfecto. Esa recompensa será para cuando lleguemos a la presencia de Dios. Pero por ahora abracemos la realidad: esforcémonos, sigamos adelante, seamos valientes a través de confiar en Dios, dejemos que el Espíritu Santo renueve nuestras mente y nos enseñe un mejor camino.
No digo que estés hecha para sufrir, pero necesitamos entender que formar a nuestros hijos demanda todo de nosotras, todo de nuestros esposos, todo lo que somos para sembrar en ellos una buena semilla que de fruto.
¿Es cansado? Sí. ¿A veces se siente como que es demasiado? Sí. Pero no estás sola. Tienes a un amigo excelente que te ayuda en todo, uno que no se cansa de escucharte todas las veces que estás cansada, uno que tiene el poder de cambiar nuestra perspectiva y darnos la actitud correcta, la valentía, la fuerza. Uno que puede enseñarnos a ser buenas mamás.
Por eso, hermanos míos, ya que Dios es tan bueno con ustedes, les ruego que dediquen toda su vida a servirle y a hacer todo lo que a él le agrada. Así es como se le debe adorar.
Y no vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto. Romanos 12:1-2 TLA
Oremos juntas: Señor, tu conoces nuestro cansancio, nuestros pensamientos y delante de ti no podemos ocultar nada. Ayúdanos a descansar en ti, a servirte primero a ti y a servirle a nuestros hijos y esposos con la actitud correcta, como a ti te agrada. Permítenos dedicar nuestra vida al propósito que tú tienes para nosotras. Ayúdanos a no buscar el camino fácil, sino el camino que te agrada y te honra. Gracias por que tú siempre estás con nosotras, tu eres fiel, tu puedes hacer lo que nosotras no podemos, lo que parece difícil y no sabemos cómo hacer. Tú nos creaste y solo tú puedes ayudarnos.
Amén.
Acerca de la mamá que te escribe...
Diana es fundadora de IDBN - Instituto de Desarrollo Bíblico Neuroeducativo - es esposa y mamá de dos pequeños homeschoolers. Vive con el llamado de formar una generación llena de conocimiento y amor por Dios. Es especialista en neuroeducación y con la ayuda de Dios han ayudado a familias en todo México y el mundo a transformar la educación en casa con una innovadora metodología europea considerada el futuro de la educación para preescolar y primaria en línea y programas de educación en casa basados en aprendizaje a través del juego, neurociencia, STEAM y fundamentos bíblicos.
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